¿Será posible aprender a controlar mis emociones de una vez?

Claro que puedes! Siempre y cuando tomes la decisión de hacerlo y cuentes con un método adecuado.

A menudo nos invade el miedo, la tristeza, la alegría, la decepción, la sorpresa, la ira, la envidia, te sientes atacado por emociones que quien sabe de dónde vienen o a donde te llevan, pero ahí están, y a veces  se presentan sin motivo aparente.

Las emociones tienen el poder de darle a tu día, un sabor, un color, un tono. Momentos que estaban llamados a ser felices y agradables se convierten en “miserables”, días que supuestamente iban a ser estupendos se tornan pesadilla por cómo te sientes o te han hecho sentir.
Por tanto, tenemos dos opciones; seguir a la deriva en nuestro mundo emocional, que por desconocido es oscuro,  sin luz o, tomar las riendas y aprender algunas tácticas que aplicarás en el día a día.

Emociones hay muchas. Tomemos un catalejo y reduzcamos el enfoque: me voy a centrar en las emociones negativas que son las que nos dan más lata. La tristeza, la ira, el miedo.

  1. Conoce tu mundo emocional: cada persona reacciona de una forma diferente ante el mismo hecho. Cada uno desde su “ser único” tiene sus neuro-conexiones asociadas distintas (patrones de asociación) por tanto, es útil saber cuáles son las tuyas cuando experimentas tristeza, cuando te enfrentas con miedo a un reto o cuando se apodera de ti la rabia y la irritación ante un hecho concreto.Conocer nuestro mundo emocional es hacernos un favor a nosotros mismos y a los que tenemos a nuestro alrededor, familia, compañeros de trabajo, amigos.
  2. Maneja tu mundo emocional y haz de tus emociones tus aliadas: Vivimos mal nuestras emociones,  se nos va tiempo y energía luchando contra ellas tratando de suprimirlas. Existen pasos, una estrategia definida para tomar las riendas.
  3. Aprende a conocer las emociones de los demás.  Por ejemplo ¿cómo ser empático sin perder tu paz, tu serenidad y tu equilibrio emocional?

 

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El otro ángulo de la conciliación

La conciliación es un tema de crucial importancia por la repercusión que tiene en nuestro día a día. Se han dado pasos en la toma de conciencia y creado una sensibilidad social al respecto, algo muy positivo y esperanzador, por la urgencia que tenemos en esta sociedad de encontrar unos anclajes que nos hagan más fácil adquirir el equilibrio, la armonía y la mesura que todos consciente o inconscientemente buscamos.

Por definición la conciliación es la acción mediante la cual dos posturas encontradas se ponen de acuerdo y llegan a un arreglo beneficioso para todos, a veces requiere la ayuda de un tercero neutral e imparcial.
Desde la conciliación profesional – personal vemos un beneficio tanto para la empresa como para el empleado, los dos salen ganando en la conciliación.

No me voy a centrar ahora en las medidas concretas de debe tomar la empresa, pero si me centro en la ACTITUD que debe haber en el empleado para que la conciliación sea provechosa. No vayamos a caer en el escollo de cargar siempre las tintas sobre lo que debe hacer la empresa. Es verdad que a ella le toca facilitar, dar el primer paso, pero pienso que la conciliación empieza dentro de nosotros mismos.

Todo lo que vivimos hemos de interiorizarlo primero, luego esto se convertirá en hábito si va acompañado de un “querer” y por último, viene el cómo llevarlo a cabo.
La conciliación empieza dentro de ti, en el equilibrio y búsqueda constante de tu armonía personal, esto se construye día a día.

Un elemento importante para lograr la conciliación  es tu tiempo y la gestión que haces del mismo.  La vida es una y se vive solamente una vez, por tanto nos toca sacar el mayor partido a esta. Estés donde estés, hagas lo que hagas, pon siempre los 6 sentidos en ello (incluyo el sentido común), sacarás tiempo al tiempo, serás eficaz, ágil, productiva. Habrá cosas que te gusten más o menos pero el solo hecho de saberte dueña de ti en cada paso que das te llenará de satisfacción.

Sin agobios, sin tensiones, más relajada interiormente sacarás más cosas adelante, tendrás tiempo incluso para poder hacer una pausa al final del día y tomarte el pulso. La toma del pulso interior que no es más que mirar dentro ti, reflexionar sobre el cumplimiento de esas metas que te has trazado para llegar a ser, quien deseas ser.

En mis sesiones de coaching con mujeres suele haber un denominador común, la gestión del tiempo.
Corremos el peligro de “perdernos” en la actividad frenética y sentir un día tras otro que la vida nos “vive” y que no tenemos otra opción. Esto no es así, si tienes opciones pero tienes que conocerlas, analizarlas dentro de tu realidad personal, el coaching rompe esos límites que te impones a ti misma.
Lógicamente hay aspectos de tu realidad personal que no puedes cambiar, pero si el CÓMO vivirlas; tu pequeña gran libertad interior esa que te hace singular y te da el privilegio de elegir, la que te recuerda tu dignidad y te da la capacidad de tomar el timón de tu vida.

Para lograr una conciliación real y coherente debes lograr un equilibrio entre tu jerarquía de valores y el uso de tu tiempo. Tómate unos minutos  para reflexionar sobre las actividades que realizas cada día, cada semana, cada mes y señala el tiempo que les dedicas a cada una de ellas. Colócalas en la balanza.  ¿Hacia dónde se inclina, a lo importante, a lo urgente? Hazte esta pregunta durante un periodo de tiempo, analizando, observándote y toma la dirección que te marque el resultado de este análisis, verás una mejora en la gestión y aprovechamiento de tu tiempo.

Dentro de cada uno de nosotros hay una capacidad que a veces está oculta, latente pero no por ello ausente. Puedes hacer más en menos tiempo y poco a poco podrás ir desterrando de ti ese pensamiento que te  ahoga: “¡qué agobio, no me da tiempo!”.  Con una buena hoja de ruta, una agenda realista, adaptada a tu realidad y si quieres con la ayuda de un coach, lo logras.

© 2011 Sapiencia Coaching

“¿Por qué me siento así?” publicado en la revista Misión.

El mundo de las emociones en la mujer tiene una riqueza incalculable. Pero en ocasiones, nos hace pasar malos ratos. Gestionar nuestras propias emociones es un camino dificil que requiere que nos conozcamos en profundidad, nos aceptemos con nuestras flaquezas y pongamos amor en cada una de nuestras acciones.
Leer artículo: Gestión de las emociones-Life Coaching

Edicion 22: Revista Misión