El otro ángulo de la conciliación

La conciliación es un tema de crucial importancia por la repercusión que tiene en nuestro día a día. Se han dado pasos en la toma de conciencia y creado una sensibilidad social al respecto, algo muy positivo y esperanzador, por la urgencia que tenemos en esta sociedad de encontrar unos anclajes que nos hagan más fácil adquirir el equilibrio, la armonía y la mesura que todos consciente o inconscientemente buscamos.

Por definición la conciliación es la acción mediante la cual dos posturas encontradas se ponen de acuerdo y llegan a un arreglo beneficioso para todos, a veces requiere la ayuda de un tercero neutral e imparcial.
Desde la conciliación profesional – personal vemos un beneficio tanto para la empresa como para el empleado, los dos salen ganando en la conciliación.

No me voy a centrar ahora en las medidas concretas de debe tomar la empresa, pero si me centro en la ACTITUD que debe haber en el empleado para que la conciliación sea provechosa. No vayamos a caer en el escollo de cargar siempre las tintas sobre lo que debe hacer la empresa. Es verdad que a ella le toca facilitar, dar el primer paso, pero pienso que la conciliación empieza dentro de nosotros mismos.

Todo lo que vivimos hemos de interiorizarlo primero, luego esto se convertirá en hábito si va acompañado de un “querer” y por último, viene el cómo llevarlo a cabo.
La conciliación empieza dentro de ti, en el equilibrio y búsqueda constante de tu armonía personal, esto se construye día a día.

Un elemento importante para lograr la conciliación  es tu tiempo y la gestión que haces del mismo.  La vida es una y se vive solamente una vez, por tanto nos toca sacar el mayor partido a esta. Estés donde estés, hagas lo que hagas, pon siempre los 6 sentidos en ello (incluyo el sentido común), sacarás tiempo al tiempo, serás eficaz, ágil, productiva. Habrá cosas que te gusten más o menos pero el solo hecho de saberte dueña de ti en cada paso que das te llenará de satisfacción.

Sin agobios, sin tensiones, más relajada interiormente sacarás más cosas adelante, tendrás tiempo incluso para poder hacer una pausa al final del día y tomarte el pulso. La toma del pulso interior que no es más que mirar dentro ti, reflexionar sobre el cumplimiento de esas metas que te has trazado para llegar a ser, quien deseas ser.

En mis sesiones de coaching con mujeres suele haber un denominador común, la gestión del tiempo.
Corremos el peligro de “perdernos” en la actividad frenética y sentir un día tras otro que la vida nos “vive” y que no tenemos otra opción. Esto no es así, si tienes opciones pero tienes que conocerlas, analizarlas dentro de tu realidad personal, el coaching rompe esos límites que te impones a ti misma.
Lógicamente hay aspectos de tu realidad personal que no puedes cambiar, pero si el CÓMO vivirlas; tu pequeña gran libertad interior esa que te hace singular y te da el privilegio de elegir, la que te recuerda tu dignidad y te da la capacidad de tomar el timón de tu vida.

Para lograr una conciliación real y coherente debes lograr un equilibrio entre tu jerarquía de valores y el uso de tu tiempo. Tómate unos minutos  para reflexionar sobre las actividades que realizas cada día, cada semana, cada mes y señala el tiempo que les dedicas a cada una de ellas. Colócalas en la balanza.  ¿Hacia dónde se inclina, a lo importante, a lo urgente? Hazte esta pregunta durante un periodo de tiempo, analizando, observándote y toma la dirección que te marque el resultado de este análisis, verás una mejora en la gestión y aprovechamiento de tu tiempo.

Dentro de cada uno de nosotros hay una capacidad que a veces está oculta, latente pero no por ello ausente. Puedes hacer más en menos tiempo y poco a poco podrás ir desterrando de ti ese pensamiento que te  ahoga: “¡qué agobio, no me da tiempo!”.  Con una buena hoja de ruta, una agenda realista, adaptada a tu realidad y si quieres con la ayuda de un coach, lo logras.

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