La fórmula del éxito

¿Te rompes la cabeza buscando una fórmula para alcanzar tus metas en las diferentes facetas de tu vida? ¿Se ha apoderado de ti un “realismo enfermo” que no te permite creer en tu éxito?
Has buscado con sinceridad aquí y allá, has asistido a conferencias, seminarios, has devorado libros y has avanzado, pero quizás… te has dejado algo, una herramienta poderosa por su eficacia y por su dimensión personal: el Coaching Personal, también conocido como Life Coaching.

¿Dónde está la esencia, la fuerza de esta práctica? La persona inicia un proceso de coaching desde su “ser único” uniqueness, el coach aplicará las herramientas que considere más oportunas de acuerdo a las necesidades concretas de la persona y sus circunstancias.

El coaching lleva implícito un arma de doble filo: Su base es la libertad, en un proceso donde será la persona la que decida; querer o no querer dar los pasos necesarios, aquí está la grandeza o la pequeñez.
Lo que viene a continuación tiene solo validez para quienes quieren con todas las consecuencias, no sin esfuerzo y con confianza, alcanzar su éxito.
Si no eres de ellos, no sigas leyendo, esto no es para ti.

Si observas que no estás dando los resultados que te gustaría, revisa 3 aspectos:

1. Tu enfoque: Crea una visión clara y atractiva de lo que quieres.

Ten en cuenta que hacia donde te enfocas es hacia donde se dirige toda tu energía. Enfócate en lo que quieres, no en lo que no quieres.
Pregúntate: ¿dónde estoy ahora? ¿A dónde quiero llegar? Puedes aplicarlo a cualquier dimensión de tu persona: tu cuerpo, tus emociones, tu mente, tus relaciones personales y sociales, tu desarrollo profesional, etc.
Si ves que estás enfocado y tienes claro lo que quieres, pasa al siguiente punto.

2. Consigue la mejor herramienta, el mejor coach, el mejor mapa.

Puedes tener mucha fe, esperanza, entusiasmo, motivación, todo esto está muy bien, pero no sin una ESTRATEGIA.
Aprende de otros, construye sobre lo que otros ya han logrado y personalízalo, enriquécelo, dale tu estilo propio.
Si tienes la visión, la estrategia y todavía no has conquistado tu meta, solucionemos el problema.

3. Los conflictos internos.

Suelen ser conflicto de creencias, mis posturas ante algo. Metas que no están en sintonía con mis principios.
Identifica ¿cuál es el conflicto? ¿los por qué? ¿mis miedos, mis bloqueos?
Pregúntate: ¿a qué le doy yo importancia? No debo basarme en principios familiares, sociales, si no en los míos propio.

La autenticidad lleva a la conquista y la armonía personal, cuando queda alineada tu vida con lo que para ti es importante.
Con una visión clara, una estrategia definida y correcta, sin conflictos internos y poniendo manos a la obra, solo te quedará alcanzar el éxito y además con toda seguridad.

Recuerda que puedes tener éxito, pero no sentirte feliz.
Te queda un precio por pagar; el éxito debe ser compartido, así ganarás por doble partida; serán feliz.
¡Perla preciosa no fácil de obtener!